Pareciera que siempre han estado aquí. Que su arte y simbolismo nos han acompañado desde tiempos inmemoriales. Sin embargo los alebrijes, figuras de cartón o barro con animales imaginarios; surgieron hace apenas 80 años en la década de los 30’s del sXX; en el imaginario de don Pedro Linares.

Hay dos versiones difusas sobre  el origen de este arte. La primera, mítica cuenta que en 1936, don Pedro Linares, enfermo y en coma tuvo una visión. Narración  de la cual retomamos de lo dicho por la familia de Don Pedro quienes en su sitio en Internet relatan:

A la edad de 30 años, Pedro Linares López quien era cartonero de oficio originario de la ciudad de México, enfermó quedando inconsciente y en un profundo sueño el cual le revelaría criaturas extrañas que cambiarían su destino como artesano de la Merced.

Enfermo y sin acceso a médicos que pudieran tratar su enfermedad, sus hermanas, con remedios caseros trataron de hacer que reaccionara sin tener éxito, al final no podían hacer nada más que rezar y encomendarse a los santos por la salud de su hermano.

En cama e inconsciente, Pedro soñaba un lugar extraño e interesante, muy apacible; algo así como un bosque donde había árboles, rocas y animales; podía ver las nubes y el cielo de aquél mágico escenario.  Él decía que todo estaba en calma, que no sentía dolor y estaba feliz de estar caminando en ese lugar, pero de repente, las rocas, las nubes y los animales se convirtieron en criaturas extrañas, eran animales que no podía distinguir ya que eran de una naturaleza muy extraña. Don Pedro vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro, un león con cabeza de perro. Todos estos animales gritaban una sola palabra: “Alebrijes”, gritaban más y más fuerte: “¡Alebrijes, Alebrijes, Alebrijes!”.

Pedro siguió su camino en aquél fantástico sueño y al recorrer un camino de piedras vio a un hombre caminando tranquilamente y le pidió ayuda para salir de aquel lugar. El hombre le dijo que él no debía estar en ese lugar todavía y que tenía que caminar más adelante, a unos cuantos metros había una salida. Pedro corrió y corrió hasta estar frente a una ventana estrecha, por la cual a penas pudo escabullirse y en ese momento despertó.

En medio de su propio velorio se levantó repentinamente, se escuchó una expresión de asombro entre rezos y exclamaciones al verlo reaccionar de lo que parecía su muerte. Después de ese momento y Pedro ya totalmente recuperado, empezó a recordar su sueño y quería que su familia y todas las personas conocieran a esos animales fantásticos. Aprovechando su habilidad de cartonero, Pedro Linares tomó un pedazo de papel y moldeó esas figuras, las pintó igual que como estaban en sus sueños, dándole vida a los “Alebrijes”. Don Linares a lo largo de su vida mostró su trabajo a mucha gente, mexicanos y extranjeros, siendo invitado a Estados Unidos y Europa para exhibir sus “alebrijes”.Conservó las tradiciones populares que sus abuelos y padres le habían heredado, aportó una invaluable creación al arte mexicano y a las mismas tradiciones populares. Pedro Linares López, trabajó jornadas de 16 horas todos los días, hasta un día antes de su muerte, la cual sucedió un 26 de Enero de 1992 a la edad de 86 años.

Ahora, Miguel Linares, Paula García, Blanca y Elsa Linares, continúan con la tradición y el trabajo que Pedro les heredó, las extraordinarias piezas reconocidas a nivel mundial:  “Los Alebrijes”.

La segunda versión sobre el origen de los alebrijes, al pintor mexicano José Antonio Gómez Rosas, apodado El Hotentote, quien a su paso por la Academia de San Carlos y de cara al baile anual de máscaras, encargó a su cartonero Pedro Linares que hiciera un Judas y con cola y alas de murciélago. Es preciso mencionar que en las obras de El Hotentote frecuentemente aparecen figuras zoomorfas y fantásticas, en las que se combinan partes de reptiles, aves, anfibios, insectos y mamíferos, al igual que diferentes épocas y estilos.

Con estas versiones, ya fuera que los alebrijes salieran a la luz, provenientes de un viaje fantástico y catatónico al Mictlán, o a partir de la petición de El Hotentote; lo cierto es que los alebrijes son un Aleph; donde justamente pese a lo reciente de su aparición, estas obras tienen la cualidad de integrar si no todos, si muchos de los eventos y características de la identidad artística popular mexicana al mismo tiempo, sin pasado, presente ni futuro. Artesanías que han logrado plasmar en sus alegorías; la profunda e intrincada naturaleza del mexicano.

Gracias a su maestría, don Pedro recibió en 1990, el Premio Nacional de las Artes, en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.

La No. 20, te ofrece justamente una exhibición y venta de piezas seleccionadas provenientes de la familia Linares, quienes hoy continúan el legado de don Pedro con éxito.